La casa hueca

(2 valoraciones de clientes)

19,00 

Autor: Jesús Relinque

Páginas: 244

Año edición: 2026

Idioma: español

Encuadernación: tapa blanda con solapas

Enlace QR a contenido extra en páginas finales

Colección: Thriller oscuro

Formato: 152 x 228

ISBN: 9791399124644

LEER FRAGMENTO

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Descripción

Lucía acompaña a su pareja, un escritor de novelas de terror, a un remoto pueblo de la Sierra de Grazalema. Esteban necesita aislarse para terminar su próxima novela. Para ella, actriz en paro atrapada en una vida que no avanza, el viaje es solo una pausa sin importancia.
O eso cree.
Mientras Esteban se encierra a escribir, Lucía empieza a explorar el entorno y a relacionarse con los habitantes del pueblo. Pronto descubre que bajo la calma rural se esconden secretos inquietantes, misteriosos rituales y una tensión latente que parece formar parte del paisaje. La naturaleza salvaje, los bosques de pinsapos y los buitres que sobrevuelan las montañas refuerzan la sensación de estar atrapada en un lugar que la observa y espera para devorarla.
En este thriller de terror psicológico que combina suspense, folklore andaluz y mitología local, Jesús Relinque construye una historia oscura y adictiva sobre el miedo, la identidad y los límites de la cordura.

ABRE LA PUERTA, LUCÍA.

2 valoraciones en La casa hueca

  1. Rosamar

    Una lectura aque se ha colocado en mi top de mejores lecturas de este año.
    Relinque demuestra un sólido dominio técnico y narrativo, y construye un relato incómodo con una atmósfera muy potente y la sensación constante de amenaza.

    Reseña completa:
    https://www.instagram.com/p/DXXvE9PCOJ3

  2. María José González Otero González Otero (propietario verificado)

    La Casa Hueca (Maniac Ediciones, 2026) es un thriller oscuro presentado con una cuidada, inquietante e intrigante portada, que hace que nos preguntemos ¿qué encierran estas páginas?, en el cual desde su inicio nada es lo que parece y en el que nada absolutamente se puede dar por hecho, donde el terror/horror aparece y se instaura de forma gradual y envolvente.
    Con un ritmo ágil y ligero, su trama se mueve con rapidez, fluidez y tensión, que, unido a unos giros sorprendentes, mantienen al lector en vilo hasta el final. En la propia novela existe una frase que la define a la perfección: «La Casa Hueca, es una telaraña que acaba atrapándote por mucho que te resistas…» Pág. 189
    Es resaltado en varias ocasiones, el concepto “arquitecto del dolor”. Relinque, en esta cuarta novela, no es un arquitecto del dolor, sino de la palabra. Su escritura sensorial, descripción inmersiva, prosa poética… Su fantástico manejo de los diferentes recursos retóricos y literarios, conectan al lector emocionalmente con cada escena, ya sean de ambientación o escénicos, y con cada recorrido interno y complejo de los personajes, provocando que la novela en cada una de sus páginas posea la cualidad de tornarse palpable.
    Siendo fiel a su temática de centrarse en los secretos y leyendas de Cádiz, esta vez en La Casa Hueca, el autor traslada el terror psicológico al mundo rural, a un “inocente” pueblo, en el cual sus casas de paredes encaladas, sus estrechas callejuelas, pinsapar, buitres… se convierten en el enclave perfecto para el desarrollo de la trama, aprovechando los misterios maravillosos e ilimitados que nuestra tierra posee.
    En esta novela, por añadidura, Relinque se despoja de su propia identidad para adentrarse a la perfección en la piel y psique de la protagonista femenina en primera persona de la novela que es Lucía.
    A lo largo de sus páginas, Lucía, actriz en horas bajas y atrapada en una vida que no avanza, cumple retiro forzoso, en un pueblo perdido de la Sierra de Grazalema, alojándose en la casa familiar de Esteban, su pareja y escritor. Esteban necesita aislarse para terminar su próxima novela, ya que sueña con ésta rozar de nuevo el éxito del que gozó en su día, descubriéndonos las típicas manías que por regla general, pueden atrapar a un novelista.
    Este aislamiento de Esteban propicia que Lucía la cual sufre de afantasia (incapacidad de soñar), poco a poco empiece a explorar el entorno y a relacionarse de una manera peculiar con los habitantes del pueblo, estableciendo con ellos vínculos cada vez más inquietantes.
    Sin embargo, a medida que tanto la propia protagonista como los lectores, nos adentramos en una trama llena de suspense y misterio, tradición, mitología y folklore… de flora y fauna autóctona… de giros inesperados una y otra vez donde la verdad a menudo se esconde bajo una máscara, y donde Relinque juega con la ambigüedad, con los límites entre la mente, la realidad y la fantasía, la mentira y la verdad… Lucía empieza a soñar.
    A soñar y a rebelarse contra su propio pasado, a través del trazo de su propia línea de la vida que le conducirá a un viaje de introspección provocando su personal descenso a los infiernos.
    A través de Lucía, Esteban y demás protagonistas, el autor realiza un recorrido psicológico, moral y emocional, despertando y llevándonos por un carrusel de sentimientos contrapuestos hacia ellos como si en una montaña rusa nos encontrásemos, no dejándonos indiferentes.
    Su propio título, representa a la perfección, la inspiración de Jesús Relinque en el folk horror… el aislamiento de la protagonista y los miedos a enfrentarse a uno mismo y a su propia consciencia, al vacío y soledad emocional.
    Destacaría tantos fragmentos, frases, párrafos… pero éste especialmente se ha quedado grabado en mi mente… «Y los fantasmas pueden engañar a los vivos. Claro que pueden. Les encanta mezclarse con nosotros. Hasta que alguien revela el truco. Es entonces cuando se descubre que no hay presente, sino pasado. Que no son, sino que fueron. Que ya solo quedan residuos y recuerdos tras una cáscara remendada con mentiras.» Pág. 109
    La Casa Hueca es, en definitiva, un thriller psicológico oscuro, sumamente recomendable para todo buen lector de thriller que se precie y bibliófilos en general, y en el cual aparentemente, solo es cierta (o no) una de las frases que definen su trama: «Nadie debería creerse nada de lo que sale de la boca de un escritor» Pág. 13

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