¿Qué es el thriller?
¿Qué es el Thriller?
El thriller es un género que ha cautivado a lectores durante décadas y que aún continúa haciéndolo, siendo uno de los más consumidos en la actualidad, lo cual no solo no nos extraña, sino que nos encanta.
A pesar de ello, hay mucha confusión alrededor de lo que significa esta palabra anglosajona. Hay quienes los definen como novela negra, otros como género policiaco, los más como simple misterio, pero ¿quieres saber lo que opinamos desde Maniac Ediciones?
Según lo vemos nosotras, el thriller en su amplio espectro se define por su capacidad para mantener al lector en vilo, ofreciendo una experiencia emocionante y llena de tensión. En Maniac no hemos inventado la rueda y para construir el catálogo editorial perfecto nos basamos en la definición que la International Thriller Writers Asociation facilita:
El thriller es un repentino pico de emociones, excitación, suspense, miedo y regocijo que conduce la narrativa, unas veces de forma sutil con subidas y bajadas, otras con un ritmo constante y a toda velocidad.
Si has leído con atención, en ningún momento hemos hablado de detectives de pasado tormentoso, mala leche, higiene distraída o demasiado gusto por el alcohol. Que estos elementos son comunes en muchísimos thrillers es innegable, pero lo que también es cierto es que sin ellos se puede construir una fantástica novela del género huyendo de topicazos por el camino tipo: —Fulanito, ¿qué tenemos?
Si volvemos a leer esta frase cuando el/la prota llega a la escena de un crimen nos tiramos por la ventana (menos mal que estamos en un primero).
Pero dejémonos de coñas, que el tema es serio. A continuación, vamos a detallarte los elementos que caracterizan al thriller. No tienen que estar todos, pero cuantos más aparezcan en la historia más clara será su clasificación:
Suspense y tensión.
El suspense es el alma del thriller y la tensión, su vehículo. Los buenos thrillers mantienen al lector en constante incertidumbre, creando una atmósfera cargada de expectación, que a veces puede incluso resultar incómoda. Esa desazón por saber más no tiene que basarse en investigaciones policiales al uso o en la persecución de un asesino, pueden estar centradas en la resolución de un enigma histórico, la aparición de nuevos poderes en un mundo fantástico amenazado, el viaje inesperado del protagonista a otro planeta, la avería de un submarino sin comunicaciones en medio del océano o la resolución de un misterio por parte de un psiquiatra, un niño o una rata parlante… Las posibilidades son casi infinitas.
Giros inesperados.
Los virajes argumentales son una característica clave del thriller. Los lectores son sorprendidos con revelaciones inesperadas que desafían sus expectativas y los mantienen intrigados. Hay que saber medir los giros para que sean realmente efectivos, no por poner muchos la historia va a ser mejor. Calidad en lugar de cantidad.
Personajes complejos.
Los personajes en el thriller suelen ser multifacéticos, con dobleces, motivaciones ocultas y secretos que añaden capas a la trama. No hay que olvidar a los secundarios, algunos autores los descuidan y no les otorgan la profundidad necesaria para que importen al lector lo más mínimo, por lo que se convierten en un mero vehículo para que la trama avance. Hay personajes que están construidos con ese propósito y son necesarios, pero si concentramos toda la profundidad en uno o dos protagonistas, corremos el riesgo de que el texto resulte plano.
Cliffhangers.
Esta palabreja tan complicada es un recurso narrativo que consiste en colocar a uno de los personajes principales de la historia en una situación extrema al final de un capítulo o realizar una revelación de esas que te hacen levantarte del asiento. Con ello se genera una tensión psicológica que aumenta el deseo del lector de seguir pasando páginas.
Peligro inminente.
El asesino matará de nuevo, el mundo corre un riesgo catastrófico, el ejército enemigo conquistará el castillo, el villano se hará con la lista de agentes del MI6, el demonio destruirá el paraíso, el suegro malvado encerrará a la pobre heredera en un manicomio…
Ya sea un riesgo físico, emocional, psicológico o cósmico, el peligro acechará en cada página de forma sutil o directa. Los protagonistas deben enfrentarse a situaciones extremas que pongan a prueba su valentía y determinación. A veces ganarán, otras no… Los finales felices, en este género, son solo una de las múltiples opciones.
Investigación o misterio
Los thrillers giran en torno a investigaciones o algún tipo de misterio, incógnita o situación inesperada. Los protagonistas de este tipo de novelas suelen embarcarse en una búsqueda desesperada de la verdad. En este proceso, el suspense se construye a través de la revelación gradual de elementos que mantienen al lector en constante especulación sobre cuál será el desenlace.
Poco tiempo
La urgencia es un elemento común en el thriller, con los protagonistas luchando contra reloj para evitar una catástrofe inminente, resolver un enigma antes de que sea demasiado tarde o descubrir a la persona —o cosa— que está detrás de los sucesos que están poniendo su vida patas arriba.
Antagonista memorable
Un buen thriller necesita un antagonista que deje huella, ya sea un asesino en serie, un villano de otra dimensión o una vecina amargada. No importa si este personaje revela su esplendor al principio, al final o a lo largo de la trama, lo que es importante es que sorprenda y tenga un equilibrio creíble entre motivación, bagaje personal y motor para sus objetivos. Hay que evitar a los malos malísimos de la muerte de mente prodigiosa que acarician gatos de angora en su casa levantada en el valle de un volcán, ya no los compra ni tu abuela.
Tensión y ritmo
Los thrillers suelen identificarse como de ritmo ágil, incluso acelerado, pero eso no es del todo correcto. Aunque es verdad que la mayoría deja sin aliento al lector, hay otros que sorprenden por su cadencia pausada o sus cambios bruscos de velocidad. El secreto de un buen thriller es encontrar el equilibrio entre la fuerza de la trama y su avance, imprimiendo tensión e incertidumbre en la medida que la propia historia lo pide.
TIPOS DE THRILLER
Los thrillers pueden tener una amplia variedad de ambientaciones, desde grandes ciudades actuales, a momentos históricos o entornos futuristas. En cuanto al estilo, algunos autores prefieren una prosa concisa y directa, mientras que otros optan por descripciones detalladas y de atmósferas asfixiantes.
La gran variedad de posibilidades hace que los tipos de thriller sean muy numerosos, pero te vamos a pasar la clasificación de Maniac para que te puedas hacer una idea.
Thriller psicológico: se centra en los aspectos mentales o emocionales de los personajes, explorando temas como la paranoia, la manipulación, los traumas, la percepción de la realidad, trastornos psiquiátricos, adicciones…
Thriller policiaco o negro: se centra en la persecución de algún tipo de criminal o la resolución de un caso. Suele mostrar procedimientos policiales y forenses para desenmarañar el misterio.
Thriller legal: se desarrolla en el ámbito legal, con abogados y fiscales abordando casos complicados y peligrosos.
Thriller de acción o aventuras: repleto de escenas de acción y persecuciones, con protagonistas enfrentándose a enemigos poderosos y situaciones extremas.
Thriller especulativo: en esta categoría estarían todos los thrillers fantásticos, CiFi, de terror, sobrenaturales, distópicos, ucrónicos, apocalípticos…
Thriller histórico: ambientado en épocas más o menos lejanas de la historia.
Thriller romántico: la acción o el misterio a resolver se entrelaza con la relación romántica de los protagonistas.
Thrillers científicos: de este tipo son los thrillers ecológicos, médicos, tecnológicos…
Thriller de espionaje o conspiración: ambientado en el mundo de las agencias de inteligencia, intrigas políticas o conspiraciones internacionales.
Seguro que a ti se te ocurre alguno más e incluso piensas, como nosotras, que muchos pueden combinarse, pero no olvides que la clasificación no es lo importante, sobre todo para Maniac.
Como siempre decimos, la historia puede estar ambientada en un monasterio cisterciense, una nave interestelar, la casa de tu tía Mari Carmen o una comisaría, eso es lo de menos. Lo crucial a la hora de construir un buen thriller es crear una historia apasionante que atrape al lector con sus tramas intrincadas, personajes memorables y atmósferas cargadas de tensión.
